Cargando...
Volver
  • Tu carrito 0 productos
  • Total productos 0,00 €
  • Gastos de envío 0,00 €
  • Total 0,00 €
Ir a sección

Guía del Cultivo de Bulbos

Guía del Cultivo de Bulbos

¿Qué son los bulbos?

Los bulbos son un tipo concreto de plantas, cuya característica principal es el vivir dependiendo de un tallo subterráneo, además de poseer en su exterior una membrana seca que protege las capas internas. Se trata además de una de las especies más utilizadas en jardinería gracias a su increíble diversidad y capacidad para la supervivencia que asegura su florecimiento.

 

Las bulbosas son plantas perennes, pero suelen perder sus partes superiores cuando las condiciones para su crecimiento son adversas. Su período de descanso suele ser el invierno y el verano, dependiendo de cada planta. De la misma forma cada tipo florece en diferentes momentos del año, pero la inmensa mayoría de las especies lo hace en primavera.

 

Los órganos de las bulbosas contienen humedad y nutrientes que usan para sobrevivir a las condiciones adversas, tales como la sequía y el calor del verano, en un estado latente bajo tierra casi sin luz. Cuando las condiciones vuelven a ser favorables comienza de nuevo, gracias a sus reservas de nutrientes, un nuevo ciclo de floración.

 

Este mencionado ciclo de floración es una de las características más destacadas de las plantas bulbosas. La velocidad con la que aparecen sus hojas y flor hace que casi parezca que surgen de la nada. Pero con la misma premura con la que han realizado su hermosa floración, pierden sus flores y se reducen a un estado latente en su órgano subterráneo.

 

Diferentes tipos de bulbos

Los conocimientos sobre plantas bulbosas del público en general es enorme. Por supuesto existen un pequeño número de especies que se encuentran entre las preferidas del jardinero aficionado, si bien no todas sus variedades son conocidas y por lo tanto usadas.

 

Si nos fijamos en los tulipanes debemos tener en cuenta que estamos hablando de una flor con más de cuatro mil variedades diferentes. Dentro de los mismos podemos diferenciar distintos grupos dependiendo de la forma de los pétalos, en ocasiones muy elaborada, su tamaño o altura, o sus paralelismos con las especies silvestres. Por ello podemos deducir que, y sólo hablando de tulipanes, opciones que hay para el cultivo de bulbos a la hora de ornamentar nuestro jardín son casi ilimitadas.

 

Existen igualmente otras variedades de bulbosas que igualmente se pueden encontrar en jardinería y son menos conocidas. Como la corona imperial, cuyas espigas pueden superar el metro de altura, o el ciclamen y la flor de nieve, que llegan a florecer en invierno.

 

Hay además variedades en función al clima en que se desarrollan. Existen bulbosas típicas de los climas tropicales e incluso montañosos, pero por suerte para los españoles amantes de la jardinería la gran mayoría se desarrollan en climas mediterráneos de veranos secos e inviernos húmedos.

 

¿Cómo se cultivan? Información y consejos sobre el cultivo de bulbos

Por la importancia de su tallo subterráneo se debe tener muy en cuenta el suelo donde vamos a plantar bulbos. Este tipo de plantas se desarrollan con mucha más facilidad en suelos bien drenados y sueltos en los que el agua se pueda escurrir con facilidad, por lo que se deben evitar los terrenos con altas acumulaciones de humedad. En el caso de que queramos plantar bulbos en un suelo arcilloso, es necesario mezclarlo con grandes cantidades de arena, incluso grava, para aumentar la capacidad de drenaje.

 

Es igualmente importante también tener en cuenta la profundidad a la que vamos a plantar bulbos. Lo habitual es plantar al doble o el triple de su tamaño, aunque en ocasiones es necesario una mayor profundidad. Igualmente las variedades con un desarrollo concreto, si son cultivadas en recipientes, estos deben tener el espacio suficiente. Si se planta a demasiada profundidad puede que no lleguen a florecer, y si por otro lado la plantación es demasiado superficial podría pasar lo mismo aunque las fuertes raices de estas plantas hacen que en este caso sean mayores las posibilidades de supervivencia.

 

El agua es fundamental para el cultivo de bulbos, pero se debe hacer con moderación ya que un exceso pude hacer que se pudra, aunque los riesgos son menores una vez ha florecido y las hojas se han desarrollado. E igualmente hay que dejar de regarlas una vez se ha secado todo el follaje. La luz es también un factor importante a tener en cuenta, ya que los bulbos de otoño necesitan mucha luz, aunque en general son plantas increíblemente adaptables que pueden llegar a realizar su floración recibiendo sol solamente pocas horas del día e incluso a media sombra.

 

A la hora de efectuar un trasplante las bulbosas son enormemente flexibles, puesto que únicamente debemos esperar al término de la floración. Únicamente hay que cortar el tallo floral y extraer la planta con la tierra que sostenía las raíces, para a continuación colocarla entre arena y esperar a su recarga. Igualmente para su correcta nutrición es importante proceder al abonado con agua de riego justo después de la floración.

 

Para realizar el proceso de recarga en el caso de plantaciones de carácter permanente se ha de esperar, una vez finalizada la floración, a que todas las hojas se marchiten completamente para cortar. Si no esperamos a que ocurra esto el tallo subterráneo estaría en riesgo de no conseguir almacenar los nutrientes y reservas que necesita, con lo que podría perder la próxima floración.

 

Bulbos de otoño

Otoño es el momento en para el cultivo de bulbos que realizarán su ciclo de floración en primavera y en los primeros días del verano. Los terrenos están en el punto perfecto de humedad para que comiencen su desarrollo, y las plantas podrán empezar su período de reposo antes de las primeras heladas, para poder florecer en primavera con la subida de temperaturas.

 

Los ajos ornamentales, es decir todas las variantes de allium, destacan por sus preciosas flores con forma esférica. Por la gran variedad de colores de sus flores, umbelas, y sus tamaños, son ideales para jardinería y para decorar jarrones de interior. Su periodo de floración es a finales de primavera o principios de verano, y por la luminosidad de sus colores combinan a la perfección con todo tipo de plantas.

 

La amarilis es originaria de Sudamérica y destaca por sus enormes hojas de color verde oscuro y por tener unas preciosas flores similares a las de la azucena. Se puede cultivar en interior pero sus largas raíces hace que sea recomendable un macetero de buen tamaño.

 

Las anémonas, en todas sus variedades, son preciosas gracias a su variedad de colores, que pueden ir desde los tonos blancos y azules pasando por rojos y rosas. Uno de los trucos con estas flores es realizar plantaciones cada cierto tiempo, de forma escalonada, ya que así se consigue alargar su período de floración.

 

Las flores de azafrán, pese a su reducido tamaño, son perfectas para todo tipo de decoración. Las hay blancas, amarillas, moradas y lila, e incluso con sus pétalos rayados, y por su tamaño son muy usadas en interior, ya que si se sitúa en una habitación de temperatura media, donde no tardarán en florecer.

 

La azucena es una especie que se debe plantar los últimos días del verano, puesto que realiza un desarrollo mucho más lento. Hay muchas variedades y pueden llegar a superar el metro de altura. Una de sus ventajas es que tras ser plantadas florecen de forma regular durante años.

 

La cala, calla aethiopica, tiene una preciosa flor, espatas, que se eleva hasta cincuenta centímetros con su forma de cucurucho. Son únicas y proceden de África, concreta y evidentemente de Etiopía. Son vulnerables a las heladas, pero se desarrollan bien en la sombra y en zonas húmedas.

 

La cana o canna enana es ideal para elaborar coloridos macizos de flores. Estos bulbos de otoños se plantan a principios de otoño o finales de primavera, y florecen en verano con grandes penachos de preciosos tonos rojos, naranjas e incluso de tono cobrizo.

 

Los ciclámenes (cyclamen) son famosos por su resistencia al frío, existen además variedades de interior, quizás las más conocidas. Es una planta de poca altura que destaca por sus exóticas flores y cuyo uso está destinado a fines ornamentales gracias a su gama de colores que va del blanco al rojo, siendo en ocasiones bicolores.

 

Los crocus son diminutas plantas bulbosas de tallos subterráneos que presentan preciosas flores con forma de copa de vino durante el otoño, e incluso algunas variantes en la primavera.

 

La fritilaria o corona imperial, por su desarrollo lento requiere una plantación temprana, a finales del verano. Tiene unas preciosas flores de color naranja y amarillo, y gracias a sus enormes espigas resulta muy vistosa, ya que llega a levantarse hasta un metro del suelo en algunas especies.

 

Los narcisos requieren ser plantados a principios del otoño pues florecen a finales de invierno o en primavera. La variedad de sus tamaños, existen unos narcisos enanos, permiten su uso tanto en exterior como en interior en macetas de todo tipo. Sus colores incluyen blanco, tonos amarillos,anaranjados y rosáceos, y es posible encontrar algunos bicolores.

 

Los tulipanes son muy flexibles y permiten ser plantados a mediados del otoño, es además la planta bulbosa más usada en jardines de todo el mundo. Su preciosa floración solo dura unas semanas de primavera pero son muy llamativas, y es ideal para su plantación en grandes cantidades por el juego de sus vivos colores.

 

El ranúnculo es lo que aquí se conoce habitualmente como francesillas o marimoñas. Son plantas bulbosas con una gran paleta de tonos que se pueden combinar entre sí para lograr magníficos efectos de color. Sus tallos son largos y sus flores son enormes y dobles, pero su pequeño tamaño hace que se puedan usar en macetas sin problemas.

 

El jacinto florece en primavera, aunque en invierno se puede forzar su floración en interior para la decoración de viviendas, tal y como ocurre en Navidad. Necesitan de una alta exposición al sol e igualmente debe estar bien protegido bajo tierra en los meses más fríos. Hay decenas de variedades pero son muy débiles vegetativamente por lo que se consideran de una sola temporada.

 

La fresia, freesia, tanto doble como simple, y con sus variados colores se alternan en su uso en jardines y macetas. Su buen olor y su duración tras ser cortadas, las convierte en un magnífico elemento de decoración del hogar.

 

El iris de Holanda es en realidad lo que conocemos en España como el lirio. Sus grandes flores los hacen muy atractivos en los jardines en primavera y verano. El tipo holandés se puede usar como planta en jardín exterior, pero su cultivo es más habitual para flor cortada.

 

Bulbos de primavera

Por otro lado la retirada del invierno es la época perfecta para plantar bulbos de primavera que florecerán en verano y en otoño. Los días fríos son ideales para las especies bulbosas que no sobrevivirían al invierno. Igualmente es recomendable plantar en interior

 

Los gladiolos son altamente sensibles al frío por lo que es altamente recomendable plantarlos en macetas que tengamos a refugio, o en los últimos días de la primavera si lo hacemos en exterior. Procedentes de África, la hermosa forma de sus finas hojas, estrechas y curvadas recuerdan a la de los lirios.Son muy recomendables para maceteros, y por su belleza y gran variedad de colores y tipos es muy extraño no encontrarlos en cualquier jardín.

 

La begonia destaca por sus preciosas flores de gran tamaño, y por su enorme gama de colores como blanco, amarillo, crema, rosa y rojo, todos ellos con gran intensidad. Están especialmente recomendadas para decorar jardineras de balcón y cestos colgantes, donde llaman la atención gracias a sus espectaculares colores.

 

Al igual que los gladiolos, las dalias son realmente vulnerables al frío por lo que el final de la primavera es la mejor opción tanto si los plantamos en el exterior como en una maceta de interior. Proceden de centroamérica y a lo largo de los años han evolucionado para ser lo enormemente vistosas que son a día de hoy. Para plantarlas requieren de abono orgánico y a causa de su gran altura requieren de tutores para atar el tallo principal a medida que crecen, aunque existen variedades pequeñas perfectas para colocar en terrazas y balcones.

 

El caso de la iris germánica, es decir lo que aquí llamamos comúnmente lirio azul o morado, destaca por tener grandes flores sobre resistentes y altos vástagos. Estos bulbos de primavera destacan por sus aromáticas flores con un característico color violeta, que suele aparecer mezclado con tonos blancos, amarillos y rojos.

 

Uno de los más interesantes es la rosa de Jericó. Esta planta procede de la zona de Afganistán y se caracteriza por su habilidad para reverdecer cuando se humedece, inclusive tras haber sido cortada años antes. Cuando se seca se contrae como si fuera un bola, por lo que para su cuidado requiere sumergirla en agua, que las primeras semanas debe cambiarse con frecuencia.

Más información sobre el cultivo de bulbos

Las plantas bulbosas

Se llaman plantas bulbosas a aquellas que se cultivan a partir de bulbos (tulipán), cormos (gladiolo), rizomas (cala) o raíces tuberosas (dalia). Éstos son órganos de reservas nutritivas que están bajo tierra y que ayudarán a la planta en la...

leer más

Cómo cultivar bulbos

Un bulbo es toda planta que almacena su ciclo de vida completo en una estructura de almacenamiento subterráneo. Cultivar bulbos es la forma más sencilla de llenar tu jardín de color y vida, ya que su floración y crecimiento es bastante rápido y...

leer más

Descubre Nuestro Catálogo