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Guía del Cultivo de Bulbos

Guía del Cultivo de Bulbos

¿Qué son los bulbos?

Los bulbos son un tipo concreto de plantas, cuya característica principal es el vivir dependiendo de un tallo subterráneo, además de poseer en su exterior una membrana seca que protege las capas internas. Se trata además de una de las especies más utilizadas en jardinería gracias a su increíble diversidad y capacidad para la supervivencia que asegura su florecimiento.

Las bulbosas son plantas perennes, pero suelen perder sus partes superiores cuando las condiciones para su crecimiento son adversas. Su período de descanso suele ser el invierno y el verano, dependiendo de cada planta. De la misma forma cada tipo florece en diferentes momentos del año, pero la inmensa mayoría de las especies lo hace en primavera.

Los órganos de las bulbosas contienen humedad y nutrientes que usan para sobrevivir a las condiciones adversas, tales como la sequía y el calor del verano, en un estado latente bajo tierra casi sin luz. Cuando las condiciones vuelven a ser favorables comienza de nuevo, gracias a sus reservas de nutrientes, un nuevo ciclo de floración.

Este mencionado ciclo de floración es una de las características más destacadas de las plantas bulbosas. La velocidad con la que aparecen sus hojas y flor hace que casi parezca que surgen de la nada. Pero con la misma premura con la que han realizado su hermosa floración, pierden sus flores y se reducen a un estado latente en su órgano subterráneo.

Diferentes tipos de bulbos

Los conocimientos sobre plantas bulbosas del público en general es enorme. Por supuesto existen un pequeño número de especies que se encuentran entre las preferidas del jardinero aficionado, si bien no todas sus variedades son conocidas y por lo tanto usadas.

Si nos fijamos en los tulipanes debemos tener en cuenta que estamos hablando de una flor con más de cuatro mil variedades diferentes. Dentro de los mismos podemos diferenciar distintos grupos dependiendo de la forma de los pétalos, en ocasiones muy elaborada, su tamaño o altura, o sus paralelismos con las especies silvestres. Por ello podemos deducir que, y sólo hablando de tulipanes, opciones que hay para el cultivo de bulbos a la hora de ornamentar nuestro jardín son casi ilimitadas.

Existen igualmente otras variedades de bulbosas que igualmente se pueden encontrar en jardinería y son menos conocidas. Como la corona imperial, cuyas espigas pueden superar el metro de altura, o el ciclamen y la flor de nieve, que llegan a florecer en invierno.

Hay además variedades en función al clima en que se desarrollan. Existen bulbosas típicas de los climas tropicales e incluso montañosos, pero por suerte para los españoles amantes de la jardinería la gran mayoría se desarrollan en climas mediterráneos de veranos secos e inviernos húmedos.

¿Cómo se cultivan?

Información y consejos sobre el cultivo de bulbos

  • Suelo: Por la importancia de su tallo subterráneo se debe tener muy en cuenta el suelo donde vamos a plantar bulbos. Este tipo de plantas se desarrollan con mucha más facilidad en suelos bien drenados y sueltos en los que el agua se pueda escurrir con facilidad, por lo que se deben evitar los terrenos con altas acumulaciones de humedad. En el caso de que queramos plantar bulbos en un suelo arcilloso, es necesario mezclarlo con grandes cantidades de arena, incluso grava, para aumentar la capacidad de drenaje.
  • de su tamaño, aunque en ocasiones es necesario una mayor profundidad. Igualmente las variedades con un desarrollo concreto, si son cultivadas en recipientes, estos deben tener el espacio suficiente. Si se planta a demasiada profundidad puede que no lleguen a florecer, y si por otro lado la plantación es demasiado superficial podría pasar lo mismo aunque las fuertes raíces de estas plantas hacen que en este caso sean mayores las posibilidades de supervivencia.
  • Riego: El agua es fundamental para el cultivo de bulbos, pero se debe hacer con moderación ya que un exceso puede hacer que se pudra, aunque los riesgos son menos frecuentes una vez ha florecido y las hojas se han desarrollado. E igualmente hay que dejar de regarlas una vez se ha secado todo el follaje.
  • Luz: La luz es también un factor importante a tener en cuenta, ya que los bulbos de otoño necesitan mucha luz, aunque en general son plantas increíblemente adaptables que pueden llegar a realizar su floración recibiendo sol solamente pocas horas del día e incluso a media sombra.
  • Profundidad: Es igualmente importante también tener en cuenta la profundidad a la que vamos a plantar bulbos. Lo habitual es plantar al doble o el triple.

Bulbos de otoño

Otoño es el momento en para el cultivo de bulbos que realizarán su ciclo de floración en primavera y en los primeros días del verano. Los terrenos están en el punto perfecto de humedad para que comiencen su desarrollo, y las plantas podrán empezar su período de reposo antes de las primeras heladas, para poder florecer en primavera con la subida de temperaturas.

Ajos ornamentales: Los ajos ornamentales, es decir todas las variantes de Allium, destacan por sus preciosas flores con forma esférica. Por la gran variedad de colores de sus flores, umbelas, y sus tamaños, son ideales para jardinería y para decorar jarrones de interior.

Su época de plantación es agosto-noviembre a una profundidad de 8 cm y distancia de 15-20 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre abril - junio, exposición soleada y llegan a 50-80 cm de altura.

Amarilis: La amarilis es originaria de Sudamérica y destaca por sus enormes hojas de color verde oscuro y por tener unas preciosas flores similares a las de la azucena. Se puede cultivar en interior pero sus largas raíces hace que sea recomendable un macetero de buen tamaño.

Su época de plantación es octubre-marzo a una profundidad de 1 cm y distancia de 20 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre febrero - junio, exposición soleada y llegan a 50 cm de altura.

Anémonas: Las anémonas, en todas sus variedades, son preciosas gracias a su variedad de colores, que pueden ir desde los tonos blancos y azules pasando por rojos y rosas. Uno de los trucos con estas flores es realizar plantaciones cada cierto tiempo, de forma escalonada, ya que así se consigue alargar su período de floración.

Su época de plantación es septiembre-febrero a una profundidad de 3 cm y distancia de 15 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre febrero - abril, exposición soleada y llegan a 20 cm de altura.

Azafrán: Las flores de azafrán, pese a su reducido tamaño, son perfectas para todo tipo de decoración. Las hay blancas, amarillas, moradas y lila, e incluso con sus pétalos rayados, y por su tamaño son muy usadas en interior, ya que si se sitúa en una habitación de temperatura media, donde no tardarán en florecer.

Su época de plantación es agosto-noviembre a una profundidad de 3 cm y distancia de 15 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre febrero - marzo, exposición soleada y llegan a 15 cm de altura.

Azucena: La azucena (Lilium candidum) es una especie que se debe plantar los últimos días del verano, puesto que realiza un desarrollo mucho más lento. Hay muchas variedades y una de sus ventajas es que tras ser plantadas florecen de forma regular durante años.

Su época de plantación es agosto-noviembre a una profundidad de 10 cm y distancia de 15 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre marzo-mayo, exposición soleada y llegan a 80 cm de altura.

Crocus: Los crocus son diminutas plantas bulbosas de tallos subterráneos que presentan preciosas flores con forma de copa de vino durante el otoño, e incluso algunas variantes en la primavera.

Su época de plantación es septiembre-noviembre a una profundidad de 5 cm y distancia de 5 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre enero-marzo, exposición soleada y llegan a 10-15 cm de altura.

Narcisos: Los narcisos requieren ser plantados a principios del otoño pues florecen a finales de invierno o en primavera. La variedad de sus tamaños, existen unos narcisos enanos, permiten su uso tanto en exterior como en interior en macetas de todo tipo. Sus colores incluyen blanco, tonos amarillos,anaranjados y rosáceos, y es posible encontrar algunos bicolores.

Su época de plantación es agosto-diciembre a una profundidad de 13 cm y distancia de 15-20 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre febrero-abril la exposición soleada o sombra y llegan a 30-40cm de altura.

Tulipanes: Los tulipanes son muy flexibles y permiten ser plantados a mediados del otoño, es además la planta bulbosa más usada en jardines de todo el mundo. Su preciosa floración solo dura unas semanas de primavera pero son muy llamativas, y es ideal para su plantación en grandes cantidades por el juego de sus vivos colores.

Su época de plantación septiembre-enero, a una profundidad de 8 cm y distancia de 15-20 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre marzo-abril, con algunas variedad llegando hasta mayo, la exposición es soleada y llegan a 25-50cm de altura.

Ranúnculo: El ranúnculo es lo que aquí se conoce habitualmente como francesillas o marimoñas. Son plantas bulbosas con una gran paleta de tonos que se pueden combinar entre sí para lograr magníficos efectos de color. Sus tallos son largos y sus flores son enormes y dobles, pero su pequeño tamaño hace que se puedan usar en macetas sin problemas.

Su época de plantación septiembre-febrero, a una profundidad de 4 cm y distancia de 10-15 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre febrero-abril, la exposición es soleada o sombra y llegan a 25 de altura.

Jacintos: El jacinto florece en primavera, aunque en invierno se puede forzar su floración en interior para la decoración de viviendas, tal y como ocurre en Navidad. Necesitan de una alta exposición al sol e igualmente debe estar bien protegido bajo tierra en los meses más fríos. Hay decenas de variedades pero son muy débiles vegetativamente por lo que se consideran de una sola temporada.

Su época de plantación septiembre-enero, a una profundidad de 10 cm y distancia de 15-20 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre enero-abril, la exposición es soleada o sombra y llegan a 20 de altura.

Fresias: La fresia, freesia, tanto doble como simple, y con sus variados colores se alternan en su uso en jardines y macetas. Su buen olor y su duración tras ser cortadas, las convierte en un magnífico elemento de decoración del hogar.

Su época de plantación agosto-diciembre, a una profundidad de 4-5 cm y distancia de 15-20 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre febrero-abril, la exposición es soleada y llegan a 25-30 de altura.

Iris de Holanda: El iris de Holanda es en realidad lo que conocemos en España como el lirio. Sus grandes flores los hacen muy atractivos en los jardines en primavera y verano. El tipo holandés se puede usar como planta en jardín exterior, pero su cultivo es más habitual para flor cortada.

Su época de plantación septiembre-diciembre, a una profundidad de 6 cm y distancia de 20 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre abril-junio, la exposición es soleada o sombra y llegan a 40-50 de altura.

Bulbos de primavera

Por otro lado la retirada del invierno es la época perfecta para plantar bulbos de primavera que florecerán en verano y en otoño. Los días fríos son ideales para las especies bulbosas que no sobrevivirían al invierno. Igualmente es recomendable plantar en interior

Begonia: La begonia destaca por sus preciosas flores de gran tamaño, y por su enorme gama de colores como blanco, amarillo, crema, rosa y rojo, todos ellos con gran intensidad. Están especialmente recomendadas para decorar jardineras de balcón y cestos colgantes, donde llaman la atención gracias a sus espectaculares colores.

Su época de plantación es deciembre-abril a una profundidad de 6 cm y distancia de 50 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre junio-septiembre, exposición soleada o sombra y llegan a 30-50 cm de altura.

Canna: La cana o canna enana es ideal para elaborar coloridos macizos de flores. Estos bulbos de otoños se plantan a finales de otoño y todo invierno, y florecen en verano con grandes penachos de preciosos tonos rojos, naranjas e incluso de tono cobrizo.

Su época de plantación es enero-mayo a una profundidad de 8 cm y distancia de 50 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre julio-octubre, exposición soleada o sombra y llegan a 40-50 cm de altura.

Dalias: Las dalias son realmente vulnerables al frío por lo que el final de la primavera es la mejor opción tanto si los plantamos en el exterior como en una maceta de interior. Proceden de centroamérica y a lo largo de los años han evolucionado para ser lo enormemente vistosas que son a día de hoy. Para plantarlas requieren de abono orgánico y a causa de su gran altura requieren de tutores para atar el tallo principal a medida que crecen, aunque existen variedades pequeñas perfectas para colocar en terrazas y balcones.

Su época de plantación es enero-abril a una profundidad de 8 cm y distancia de 50-100 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre junio-octubre, exposición soleada y llegan a 40-200 cm de altura conforme la variedad (baby, cactus, decorativa o pom-pom).

Gladiolos: Los gladiolos son altamente sensibles al frío por lo que es altamente recomendable plantarlos en macetas que tengamos a refugio, o en los últimos días de la primavera si lo hacemos en exterior. Procedentes de África, la hermosa forma de sus finas hojas, estrechas y curvadas recuerdan a la de los lirios. Son muy recomendables para maceteros, y por su belleza y gran variedad de colores y tipos es muy extraño no encontrarlos en cualquier jardín.

Su época de plantación es enero-mayo a una profundidad de 8 cm y distancia de 20 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre mayo-julio, exposición soleada o sombra interior para los gladiolos variedad enana, llegan a 50-100 cm de altura conforme la variedad (enano llega hasta 50 cm).

Iris Germánica: El caso de la iris germánica, es decir lo que aquí llamamos comúnmente lirio azul o morado, destaca por tener grandes flores sobre resistentes y altos vástagos. Estos bulbos de primavera destacan por sus aromáticas flores con un característico color violeta, que suele aparecer mezclado con tonos blancos, amarillos y rojos.

Su época de plantación es febrero-abril a una profundidad de 15 cm y distancia de 30 cm entre plantas. Su periodo de floración es entre mayo-julio, exposición soleada o sombra llegan a 50-70 cm de altura conforme la variedad (enano llega hasta 50 cm).

Más información sobre el cultivo de bulbos

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