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Consume responsable, consume Comercio Justo

En los países desarrollados nos encontramos en la actualidad bajo el mandato de la sociedad de consumo, bajo una necesidad, sutilmente impuesta, de consumir y acumular de forma masiva bienes y servicios.


Por tanto, lo que nos caracteriza como coetáneos de esta sociedad es nuestra condición de consumidor, cuyo fin último es adquirir y almacenar productos, la mayoría innecesarios, para así justificar la producción masiva de estos. Sin embargo, no somos conscientes de que nuestro papel como consumidores también nos da la oportunidad de intervenir en la todopoderosa ley de mercado, pues con nuestras decisiones, siempre que sean libres, determinamos que productos nos gustan más y serán los más exitosos.


El problema son los criterios que hasta ahora hemos aplicado cuando elegimos un producto: precio, estética, moda,… Si por el contrario fuésemos consumidores responsables y aplicáramos criterios éticos, sociales o medioambientales, seríamos capaces de con nuestros hábitos de consumo, nuestras acciones de compra (o de no compra), apostar por productos que forman parte de un modelo de economía alternativo: justo y sostenible ambiental, social y económicamente.


sello de comrecio justo
Un ejemplo de este Consumo Responsable, es el asociado a productos de Comercio Justo. Una forma alternativa de comercio promovida por Organizaciones No Gubernamentales, la ONU y movimientos sociales y políticos, que promueven una relación comercial voluntaria y justa entre productores y consumidores, facilitan el acceso al mercado de los productores más desfavorecidos e intentan cambiar las injustas reglas del comercio internacional.


De esta forma, todo producto que se ampare bajo el sello de Comercio Justo o FAIR TRADE, sello cuya certificación y licencia depende en España de la ASPCJ (Asociación del Sello de Productos de Comercio Justo), nos da garantías de que en todo su proceso de producción, distribución y comercialización…




  • las condiciones laborales son dignas.
  • las oportunidades entre hombres y mujeres son las mismas.
  • no existe la explotación infantil.
  • el producto es de gran calidad.
  • se respeta el medio ambiente.


Estas garantías eliminan la intervención de intermediarios y especuladores, por lo que también aseguran un precio justo de los productos que permite cubrir los costes de producción y las necesidades vitales de los productores.


El Comercio Justo es un ejemplo de que si se quiere se puede, SÓLO hay que empezar a cambiar nuestros hábitos y educarnos a nosotros, nuestro entorno y las generaciones futuras, como consumidores responsables preocupados por la conservación de nuestro medio y la eliminación de las desigualdades sociales.


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