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Entrevista a Hugo Buus: de lo convencional a lo ecológico

 Hola amigos de Planeta Huerto. Esta semana tenemos el placer de poder entrevistar a Hugo, un hombre sencillo y humilde que actualmente lleva un huerto ecológico y que encarna un caso bastante especial: el de una persona que dedicó gran parte de su juventud a la agricultura industrial, y el de un hombre que, años después, ha vuelto al campo, pero de una forma muy distinta. Más que una entrevista, fue una agradable conversación, con invitación a comer incluida, de modo que os dejo con ella deseando que disfrutéis y aprendáis tanto como yo lo hice el día de la charla.

Vamos a comenzar conociéndonos mejor. Cuéntanos quién eres y dónde se sitúa el trozo de tierra donde llevas a cabo tu labor hortícola.

Soy Hugo Buus, y vengo de una familia de agricultores de Argentina. Tengo 53 años y, por circunstancias de la vida, a la edad de 27 dejé el campo y, desde entonces y hasta ahora no había vuelto a tener la oportunidad de volver a él, aunque siempre lo eché de menos.

Ha sido hace unos 4 años, en 2008 o 2009, cuando se me ha vuelto a dar la oportunidad. Un hombre al que conocí en España, generosamente me cedió un terreno de su propiedad, situado en Relleu (Alicante), para que llevara a cabo mi proyecto hortícola, para que lo trabajara a mi manera...

Entonces es cuando empecé a elaborar un huerto ecológico, con muy pocos recursos y muy poco a poco.

Cuéntanos un poco más cómo era la labor agraria que realizabas cuando eras joven.

Llevábamos a cabo una agricultura completamente intensiva y extensiva. La finca, situada a las afueras de Buenos Aires, tenía unas 500 hectáreas de extensión, de las cuales dedicábamos a la agricultura alrededor de 375 hectáreas, y el resto del terreno era dedicado la ganadería. Te puedes imaginar, teniendo en cuenta la extensión que teníamos que trabajar, los métodos que utilizábamos: todo tipo de fertilizantes químicos, plaguicidas, maquinaria… Por estas circunstancias yo sé que el suelo quedó completamente degradado. Después de todo, esto es lo que ocurre cuando usas la tierra como un negocio y no como lo que es, un regalo.

Ahora, tanto tiempo después, has decidido volver al cultivo de la tierra pero, en esta ocasión, de una forma completamente distinta… ¿Por qué?

Bueno, la verdad es que los años que pasé trabajando en el campo cuando era joven me generaron bastante cargo de conciencia. Yo era consciente de la agresión que le hacíamos al suelo y al ambiente en general con aquella labor tan vasta, y con esos métodos tan agresivos que usábamos. De manera que lo que ahora hago es, en cierto modo, una forma de saldar esa deuda que contraje con la naturaleza y con el Medio Ambiente.

 

Vale, tenemos aquí a alguien que conoce de primera mano las dos caras de la agricultura, la de la agricultura convencional y la de la agricultura ecológica… ¿Qué diferencias fundamentales nos señalarías entre esas dos formas de agricultura en relación al control de plagas, por ejemplo?

Lo cierto es que hoy en día me alarmo sólo de pensar en lo que hacíamos. En el tema del control de plagas, incluso antes de que brotaran las semillas, ya se les inoculaba algún plaguicida, probablemente insecticida y fungicida, tanto a las semillas como al suelo, en un proceso que llamábamos pre-siembra. Aún antes de sembrar, al suelo se le rociaba también herbicida. Luego, más adelante, después de realizar la siembra y una vez hubieran brotado las plántulas, se les daba otra pasada, tanto de insecticidas como de otros plaguicidas… una cosa bastante alarmante, como puedes ver.

Hoy en día, en mi huerto ecológico, lo que hago es optar por tocarlo lo menos posible. Si hay muchas malas hierbas, directamente las arranco con la mano, pero la verdad es que incluso me conviene tener muchas de las que tradicionalmente se han llamado malas hierbas, pues éstas tienen una función muy favorable, que es la de atraer a insectos beneficiosos, es decir, bichos que son depredadores naturales de insectos plaga. De todas formas, en este asunto creo que se tiene la creencia incorrecta de que hay que actuar contra los insectos en cuanto vemos algunos pocos sobre nuestras plantas. Yo soy de los que piensa que el huerto tiene que ser un ecosistema más, que se debe autorregular él sólo dentro de lo posible (aunque hay veces que hay que actuar) y que debe tener una biodiversidad variada. De esta forma será más difícil que una única especie de insecto se haga demasiado fuerte y se convierta en plaga, pues tendrá competidores y las plantas desarrollarán sus propias defensas.

Y en cuanto a la fertilización de la tierra, ¿cómo lo hacíais en aquel campo industrial y cómo lo haces hoy?

Actualmente únicamente fertilizo el huerto con compost. Intento devolver a la tierra todos los restos orgánicos que me sobran: restos de poda, restos de cocina, estiércol de paloma que saco de un viejo establo que hay en la casa de la finca… de modo que, poco a poco, voy haciendo mi propio compost. Hace un tiempo compré una cajita con unas pocas lombrices, las eché al lugar donde deposito todos los restos orgánicos, y hoy en día tengo una verdadera población de estos gusanos, de modo que se podría decir que, más que compostaje, lo que hago es vermicompostaje.

En este sentido trato de ser autosuficiente, al fin y al cabo, lo que la tierra te da, a la tierra vuelve…

Todo lo contrario es lo que hacíamos allá, que utilizábamos todo tipo de fertilizantes químicos. A menudo se hacían análisis de suelos y, si las pruebas decían que el suelo necesitaba 300 Kg. por hectárea de, por ejemplo, fósforo, pues se lo añadíamos, y no había más que hablar, no nos parábamos a pensar en la salud de la tierra, en el futuro.

 

Por lo que respecta a los métodos de cultivo, imagino que también habrá una gran diferencia entre cómo lo haces actualmente y cómo lo hacíais hace 25 años…

Sí que hay diferencia, pero tampoco demasiada en cuanto a métodos, sino más bien en cuanto a formas… me explico. El método que utilizo ahora es el de rotación de cultivos, que es un poco el que utilizábamos entonces; pero la diferencia es que hoy me funciona, el suelo me lo agradece y me premia con fertilidad que lo deje “descansar”. Allí hacíamos rotaciones, pero la carga contaminante y productiva que le ejercíamos era tal que el suelo no se regeneraba, no recobraba su potencial. Más bien todo lo contrario, año tras año lo teníamos más degradado, hasta que llegaría un punto, imagino, en que no serviría para nada.

Esto, obviamente y por desgracia, no es cosa sólo del pasado ni del lugar geográfico en el que realizabais vuestra labor agraria…

Ni mucho menos, estas prácticas se siguen realizando en la actualidad, tanto en Argentina, como en España, como en la mayoría del mundo. No es cuestión de país, sino más bien de principios. Hoy en día prima la idea del beneficio rápido por encima de cualquier otro principio, y esto se refleja en la sociedad, aunque afortunadamente cada vez hay más personas que toman conciencia en este tema y demandan otro tipo de agricultura, otro tipo de sociedad al fin y al cabo.

Y a parte de la rotación de cultivos, ¿qué otros métodos o técnicas llevas a cabo?

Estoy usando bastante también el tema de las tablas lunares, la asociación de cultivos, el hecho de cultivar solamente verduras de estación… un poco todo lo que tenga que ver con volver al contacto directo con los ritmos de la naturaleza. Probablemente el rendimiento no es tanto haciéndolo de esta forma, o por lo menos el rendimiento a corto plazo, pero yo creo firmemente que el rendimiento a largo plazo si que acaba siendo más fructífero o, como mínimo, más satisfactorio y saludable.

En cuanto a las semillas que utilizo, siempre intento que sean ecológicas, y que estén certificadas como tal. Además, trato de obtener mis propias semillas. Este año, calculo que alrededor del 60 o el 70% de las semillas que he sembrado son obtenidas por mí, procedentes de cultivos anteriores.

 

Veo que tienes cultivos intercalados, ¿realizas la práctica de asociar cultivos? ¿cuales asocias?

Bueno, me gustaría recordar que estoy en un aprendizaje continuo, tanto en este tema de las asociaciones como en todos los demás. Entonces, como en cualquier aprendizaje, me voy equivocando y obteniendo experiencia. Pero bueno, actualmente estoy asociando cebollas con zanahoria, tomates con pimientos... también estoy intercalando algunos ejemplares de albahaca entre los cultivos, lo cual me ayuda en el control de plagas, ya que el olor de esta planta es un repelente de muchos insectos. Además, en las parcelas que tengo en descanso estoy cultivando algunas variedades de leguminosas, que aportan mucho nitrógeno a la tierra sin necesidad de ningún abono, de modo que, cuando vuelvo a usar dichas parcelas, la fertilidad es considerable y los resultados muy satisfactorios.

Ya hemos visto la disparidad en cuanto a métodos y formas, pero ahora me gustaría preguntarte si aprecias diferencias en la calidad de los frutos, entre los que obteníais antes y los que obtienes ahora a partir del cultivo ecológico.

Por supuesto que se aprecia, fundamentalmente en el sabor. ¡Los tomates con los que hoy en día me obsequia la tierra saben realmente a tomate! Y lo mismo con los calabacines, con las lechugas y con todas las hortalizas.

 

Y en cuanto a la calidad del trabajo, ¿también encontrarías diferencia?

Rotundamente sí. Cuando era joven, trabajábamos la tierra para posteriormente vender sus frutos. Hoy en día la trabajo con el objetivo de llegar a ser autosuficiente algún día. En este sentido, la calidad del trabajo ahora es infinitamente mejor, más que trabajo es una terapia. Cuando era joven el trabajo era más ajeno a mí, a mis sentimientos y a mis pretensiones en la vida, todo lo contrario de lo que es ahora, que trabajo por gusto, para mí y para mi familia.

Entonces, por lo que dices, esto es aún un proyecto al que le queda mucho camino.

Completamente. Aunque llevo cuatro años, se podría decir que acabo de empezar. Mi intención, como te digo, es llegar a ser lo más autosuficiente que pueda. Tengo ahora entre manos el propósito de instalar un gallinero, para así tener también huevos, carne de vez en cuando y, sobretodo, restos orgánicos, estiércol y demás, para poder retornárselo a la tierra. Todo son pequeñas piezas para formar ese gran proyecto integrado del que te hablo, el de ser autosuficiente, el de crear un círculo cerrado en el que la tierra me da y yo le doy. Esto no se reduce sólo al huerto o a las gallinas, también intento plantar todo tipo de plantas autóctonas, ya sean aromáticas, florales... creo que todo esto forma parte de un “todo” que, con el tiempo, acaba recompensándote.

Por último, y para despedirnos, ¿qué consejo básico darías a los lectores de la revista de Planeta Huerto?

Pues recalcaría la idea de la autosuficiencia que ya hemos ido vislumbrando a lo largo de la entrevista. Y también me gustaría recordar a la gente que, bajo mi punto de vista, si que es posible vivir de una forma más sostenible, y que en ciertos aspectos debemos volver un poco a nuestros orígenes, no para retroceder, sino para aprender y poder avanzar, y para dejarle a las generaciones venideras un planeta digno.

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