El yodo es uno de los elementos clave para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Sin embargo, nuestro organismo es incapaz de producir todo el yodo que realmente necesitamos; es por eso que el aporte de yodo debe ser suministrado a través de la alimentación si quieres cuidar tu salud.

Pero ¿Qué alimentos contienen yodo? ¿Para qué sirve exactamente? ¿Cómo se toma?

Vayamos por partes.

¿Para qué sirve el yodo?

El yodo es un elemento que se capta directamente a través del plasma por las glándulas tiroideas; lo que hace que, unido a la tirosina, se forme la tiroglobulina, la proteína encargada de producir las hormonas triyodotironina y tiroxina. Estas a su vez influyen en una gran cantidad de procesos en el cuerpo humano como el crecimiento, el estado de ánimo o, incluso, la producción de calor o el mantenimiento de una piel sana.

Además, las hormonas tiroideas son muy importantes para lograr un equilibrio dentro de las funciones cognitivas de una persona. De hecho, el déficit de esta hormona durante el desarrollo embrionario o en el nacimiento puede causar severas anormalidades neurológicas.

¿Cómo saber si tengo suficiente yodo o un exceso de yodo en mi organismo?

El hipertiroidismo o el hipotiroidismo suelen ser dos enfermedades consecuencias de la falta o el exceso de yodo en el organismo; y algunos de los síntomas más frecuentes van desde un aumento de peso sin causas que lo justifiquen hasta un aumento de nervios acompañado de taquicardias y mareos.

De cualquier modo, será un facultativo médico el que a través de unos análisis de sangre completos defina si tienes un déficit de yodo, un exceso o tu yodo se encuentra en unos niveles normales.

¿Qué alimentos con yodo existen?

El yodo en alimentos está presente en varios tipos como pueden ser:

Pescados y mariscos

El yodo y la sal están presentes en muchos alimentos y, sin duda, el entorno marino y todos los seres que lo habitan tienen grandes dosis de este elemento.

El atún, el bacalao, las almejas, los berberechos (alimento que más yodo contiene), el marisco… Además de ser unos auténticos manjares, pueden aportar las dosis de yodo necesarias para que tu organismo funcione correctamente. Todo, claro está, en su justa medida.

Las algas son otro de los elementos marinos donde podemos encontrar grandes dosis de yodo. Este tipo de alimentos se está introduciendo en la alimentación occidental por sus grandes beneficios, tanto para la salud como para el mundo culinario.

Algas como la nori, wakame, espagueti de mar… Son fuente de vida en estado puro. Eso sí es importante consumirlas con moderación, ya que lo que se busca es tener unos niveles de yodo balanceados, como hemos comentado en el punto anterior. Los extremos no son buenos.

Lácteos

Otro tipo de alimentos que contienen yodo son los lácteos como la leche, el queso o el yogur.

Cereales

Alimentos como el centeno, la avena o el trigo poseen cantidades de yodo generosas.

Frutas y vegetales

Todas las frutas y vegetales tienen yodo y en gran medida su proporción presente depende del yodo que tuviera la tierra donde fueron cultivados. Por lo general, las acelgas o las judías verdes cuentan con una cantidad correcta de este elemento tan necesario para llevar una vida saludable.

¿Qué cantidad de yodo hay que tomar al día?

La cantidad recomendada de yodo al día depende en gran medida de la edad y del género de la persona. Los expertos en la materia apuntan a que un adulto debe consumir como media entre 100 y 150 gramos al día.

Esto puede variar si, por ejemplo, si se trata de una mujer embarazada, pues en este caso se aconseja duplicar esta dosis (consumir unos 250 mg al día).

Muchos médicos optan por dar a la mujer embarazada pastillas de yodo para asegurarse de que coma lo que coma va a tener cubiertas los niveles de este elemento diarias necesarias para que el feto se desarrolle correctamente.

También se puede encontrar yodo en la sal. Es la llamada sal yodada y son muchas las personas que la usan para salar alimentos en lugar de usar la sal común.

El yodo es un elemento esencial para el correcto funcionamiento del organismo. Al no generarse de manera natural resulta imprescindible obtenerlo a través de la alimentación. Sin embargo, en ocasiones no se obtiene el suficiente yodo a través de los alimentos o se desconoce si se alcanzan los niveles necesarios. Es por eso que muchas personas deciden equilibrar sus necesidades de yodo mediante suplementos o el uso de la sal yodada.