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¿Qué es una dieta alcalina?

Seguro que has escuchado un montón de veces hablar de dietas alcalinas y dietas ácidas. Si piensas en una escala, donde 7 es el pH neutro, todo lo que haya hacia el 0 es ácido, mientras lo que tiende por encima de 7 es alcalino. Sin embargo, los alimentos no actúan de forma tan sencilla en el organismo, donde dependen del contacto con otras sustancias y con el propio cuerpo para provocar una reacción u otra.

Una dieta alcalina se basa en evitar alimentos ácidos, como los lácteos, el trigo (gluten) y la carne roja, y aumentar el consumo de alimentos alcalinos saludables, como vegetales y granos integrales, para combatir problemas de peso, mejorar el estado de ánimo y beneficiar al sistema digestivo.


Si un alimento sabe ácido, ¿es ácido?

Es la primera pregunta que se hacen quienes ven que alimentos como, por ejemplo, el limón, están en la lista de alimentos alcalinos. "¡Pero si el limón es ácido!". Sí y no: el sabor del limón es ácido, efectivamente. Sin embargo, cuando hablamos de alimentos ácidos y alcalinos, no nos referimos a su sabor (¿cuál es el sabor alcalino?), sino al efecto que tienen en el organismo humano después de la digestión, y no de acuerdo a su sabor o al pH en sí.

El limón, por ejemplo, aporta minerales al cuerpo que ayudan a disminuir la acidez tras la digestión. En este ejemplo se aprecia fácilmente la diferencia, pero hay otros alimentos en los que no está tan claro.


¿Qué alimentos son alcalinos y qué alimentos son ácidos?

Los alimentos alcalinos, en general, provienen de verduras y frutas frescas, aceites y legumbres (todos ellos, preferiblemente crudos), por lo que el 80% de la dieta debería estar cubierta por estos grupos de alimentos

Por otro lado, los alimentos ácidos son más recurrentes, habituales y accesibles, como el café, el alcohol, el pan (y todos los derivados del trigo, como la pasta), el azúcar refinada, los productos lácteos, la carne, los alimentos fritos, los alimentos procesados, la bollería industrial... Además, los alimentos ácidos se relacionan con los edulcorantes artificiales en gran parte de los casos. Por tanto, debería consumirse un máximo de un 20% de alimentos de estos grupos para obtener los beneficios de la dieta alcalina.

Recuerda que el objetivo no es eliminar absolutamente los alimentos ácidos: lo ideal es mantener el equilibrio ácido-alcalino en nuestro cuerpo, manteniendo la relación 80-20.


¿Cuáles son los beneficios de las dietas alcalinas?

Los defensores de la dieta alcalina relacionan la misma con los siguientes beneficios:

  • Prevención de la artritis y mejora del sistema óseo.
  • Regulación de los niveles de calcio en sangre.
  • Mejora del sistema muscular, incluyendo el sistema cardiovascular.
  • Además, te beneficias de todo lo que deriva de ello: piel y cabello más sanos, mejor suministro de oxígeno a los tejidos, mejora de la salud en general (y, por tanto, de la calidad de vida)...


A pesar de que hay quienes relacionan las dietas alcalinas con la pérdida de peso, no significa que una dieta de este tipo sirva para adelgazar: simplemente, el cambio en la calidad de alimentación es lo que puede dar lugar, colateralmente, a la reducción de la grasa corporal. Puede ser un beneficio adicional, pero no es el objetivo principal de la alimentación alcalina.

Si, además, a esta forma de alimentación, le sumamos otros principios positivos de la alimentación, como realizar mayor número de comidas pero más pequeñas (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena) y la máxima de "desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un vagabundo", no sólo ganaremos nosotros mismos en salud, sino que nuestro organismo responderá positivamente.


¿Cómo iniciar mi dieta alcalina?

Lo mejor, ante cualquier cambio en la alimentación, es hacerlo de forma progresiva: comenzar a comer ensalada, frente al pan o las patatas fritas, como acompañamiento, o añadir más piezas de fruta y verduras a nuestras comidas. Poco a poco, no sólo nos acostumbraremos nosotros al cambio de sabores, texturas y comidas, sino que nuestro cuerpo también tendrá tiempo para asimilar los cambios y aprovecharlos al máximo.

El agua es una gran aliada, ya que su presencia produce que el organismo tenga mayor capacidad de disolución en líquido de todas las sustancias y se puedan asimilar mejor. Suele pasar que muchas personas que quieren iniciar una dieta alcalina han tenido ya algún tipo de aviso por parte de su cuerpo. Estos avisos suelen provenir por realizar comidas muy pesadas y mal distribuidas, así que el primer problema se presentará con el desayuno. 

¿No te entra la comida a primera hora? Nada más levantarte, toma un vaso de agua a temperatura ambiente con medio limón exprimido. ¡Verás qué poco tardas en tener hambre! El zumo de agua con limón es una bebida refrescante y muy alcalinizante que ayuda incluso a desintoxicar a pequeña escala el hígado, los riñones...


Ejemplos de alimentos alcalinos

  • Amaranto, centeno, trigo escanda, garbanzos, granos...
  • Setas.
  • Espárragos.
  • Aguacate, mango, melón cantalupo y melones con semillas, mango y lima.
  • Pimiento, pepino, manzana, plátano, bayas (excepto arándanos) y frambuesa roja.
  • Anís, hinojo y jengibre.
  • Hojas de mostaza, diente de león, col rizada y lechuga.
  • Uvas, pasas e higos.
  • Cliantro, comino, cebolla en polvo, orégano y pimentón.
  • Sal pura de mar.


Ejemplo de menú con alimentos alcalinos

La alimentación alcalina, como hemos visto, está compuesta principalmente por verduras, frutas y semillas.


Desayuno

  • Tortilla con dos huevos por persona con tomate, cebolla verde y pimiento picados.
  • Una taza de jengibre.


Almuerzo

  • Un puñado de semillas de calabaza tostadas.
  • Una pera.


Comida

  • Sopa de lentejas con dos tazas de verdura al vapor (col rizada, brócoli, zanahorias y cebolla)
  • Ensalada con aceite de oliva.

o

  • Salmón (o atún, pollo o tofu) con verduras mixtas.


Merienda

  • Huevo duro con sal marina y perejil picado.
  • Acompañar con apio, zanahoria y tiras de pimiento rojo, y si quieres, con un puñado de almendras.


Cena

Porción de pavo, pollo o pescado, con una ensalada mixta.

o

  • Pasta (de arroz, amaranto o trigo sarraceno) acompañado de alimentos como brócoli, calabacín picado, almendras, piñones y jugo de limón.
  • Acompañar con calabacín al vapor con un toque de ajo y aceite de oliva.

También podemos añadir a la cena:

  • Una rebanada de parmesano fresco.
  • Frutas de estación.



¿Conocías las dietas alcalinas? ¿Tienes algún consejo que compartir con nosotros?

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