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Un huerto en casa para los más pequeños

Un huerto en casa puede ser una actividad relajante y entretenida, pero también es una oportunidad para compartir una experiencia divertida con los más pequeños, y además, formarles en valores.

Sembrar y ver como de la semilla sale la primera plántula y se va desarrollando, es una experiencia que ayudará a los pequeños de la casa a descubrir el ciclo de las plantas y los ciclos de la Naturaleza.

Los niños pueden participar activamente en todas las etapas del cultivo. Durante la siembra, el transplante, la preparación de los sustratos o la observación de las plantas, nuestros hijos pueden colaborar con nosotros manipulando la tierra y observando las distintas etapas de las hortalizas que cultivamos. Para ello, mejor si se lo ponemos fácil con herramientas y recipientes adaptados a su altura y posibilidades.

El huerto también puede ser una forma de adquirir pequeñas responsabilidades para que sean conscientes del valor de sus actos y del esfuerzo que implican, siempre y cuando se plantee como una tarea divertida y no como una obligación. El riego es una tarea ideal en este sentido, ya que requiere de constancia e incluye la manipulación de agua, que es un elemento que resulta muy atractivo para los niños. Por tanto, el método de riego que resulta más interesante es el manual mediante regadera, cuyas medidas y capacidad deberán ser adecuadas para el manejo por parte del niño.

Si todo ha salido bien llega el momento de recoger la recompensa de tanto esfuerzo, de sentirse satisfecho y orgulloso del trabajo realizado, es el momento de la cosecha. Pero también es una ocasión perfecta para incorporar hábitos para una alimentación variada, sana y rica en verduras y frutas. Es una forma de incentivar al niño a probar las verduras, ya que para él no es algo ajeno sino que ha seguido todo el proceso hasta que se ha formado el fruto, y además es una forma de valorar su propio trabajo.

Para que sea más fácil mejor empezar por cultivos que sean sencillos y que estén adaptados al cultivo en recipientes, pero sobre todo que resulten atractivos al niño como las fresas o las zanahorias que son sabrosas y dulces.

Más allá de las propias tareas de mantenimiento del huerto, pueden ser múltiples las actividades que de forma paralela al huerto se pueden plantear, ya sean manualidades, talleres o actividades de observación y/o experimentación. Todo es cuestión de imaginación y ganas de pasar tiempo y disfrutar con los niños.

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