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Chimeneas de leña

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Chimeneas de leña: ventajas y posibilidades

Son una fuente de calor ecológica: el combustible utilizado ellas es la madera, lo que significa que es energía renovable. Su mantenimiento es muy sencillo y económico, y no solo constituyen un sistema para aportar a nuestros hogares un calor acogedor, sino que además son unos importantes elementos decorativos.

Asimismo, ofrecen una función extra como apoyo a los sistemas de calefacción, y es que permiten cocinar con una parrilla algunas de tus recetas preferidas.

Las chimeneas de leña son, por lo tanto, una forma económica de mantener tus estancias calientes, y su instalación no es complicada.

Qué debes tener en cuenta antes de comprar chimeneas de leña

Cuando decidas adquirir este elemento esencial para tu hogar, lo primordial es fijarse en la calidad. Si tienes una chimenea de obra, algunos elementos pueden aumentar su eficacia, entre los cuales se encuentran: la instalación de puertas aislantes y otros accesorios que optimizan el rendimiento, reduciendo en gran medida el gasto en la madera.

El tiro de la chimenea de leña es un factor fundamental, porque si es demasiado estrecho provocará una entrada de humo y residuos en casa, y si es demasiado grande, significa que aumentará en consumo de combustible, ya que se perderá una buena parte de calor debido a su tamaño.

Lo ideal es que sea un tiro regulable, que te permita graduarlo según sean las condiciones internas o externas de temperatura y humedad. Es mejor que este elemento vaya directo hacia afuera, en lugar de tener codos que ralenticen la salida.

Debes tener en cuenta también que necesitarás un espacio en el que almacenar la leña, el cual deberá estar bien aislado de la humedad para que no se dañe, ya que si se moja demasiado, generará humo en exceso y arderá mal.

Otra de las recomendaciones importantes para usar una chimenea es que leña sea de buena calidad. El roble o la encina son alternativas muy destacables, ya que tienen un nivel de dureza suficiente como para aguantar durante mayor cantidad de tiempo hasta que se desintegren por la acción del fuego.

Por último, para que tu chimenea de leña funcione de manera correcta, es mejor que te asegures de que haya al menos una pequeña entrada de aire. El fuego necesita oxígeno para mantenerse encendido y arder adecuadamente, de modo que no es nada aconsejable que la instales en una habitación cerrada herméticamente.

Tipos de chimeneas de leña

Estos son los modelos más utilizados habitualmente:

  • Chimeneas de leña modernas: anteriormente, los hogares contaban con chimeneas de tiro fabricadas en ladrillo, piedra, hormigón o azulejos. En la actualidad, podemos disfrutar de diseños más innovadores y vanguardistas, fabricados en acero o metal, unos materiales sumamente resistentes, duraderos y con una apariencia más moderna.
  • Chimeneas de leña con horno: como su nombre indica, estos modelos cuentan con un horno incorporado, para que además de calentar la estancia, puedas preparar algunos alimentos.
  • Chimeneas de leña abierta: están diseñadas para ver la leña. Son alternativas muy visuales y decorativas, pero su rendimiento es algo menor, ya que el tiro de la chimenea es excesivo al entrar demasiado aire frío, por lo que el calor tarda más en reinar en la estancia.
  • Chimeneas de leña de cámara cerrada: permiten que los gases calientes permanezcan dentro de la cámara durante más tiempo, alcanzando mayores temperaturas y con ello, una mejor combustión. Incluyen un cristal para observar el fuego.
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