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Estufas eléctricas

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Por qué comprar una estufa eléctrica

En la actualidad, existen diferentes sistemas de calefacción diseñados para soportar el invierno lo más cálidamente posible. Pero la gran oferta que ofrece el mercado hace en ocasiones que la elección sea una tarea complicada.

Encontrarás un amplio abanico de opciones para calentar las estancias de tu hogar, pero una de las más eficaces son las estufas eléctricas. Cualquiera de sus modelos -por infrarrojos, de cuarzo, de cerámica, halógenas o de aceite- te ofrecerán unas prestaciones muy altas.

La elección depende de tus necesidades concretas, como el espacio que desees calentar, y el presupuesto con el que cuentes. Para ponerte más fácil la elección, presta atención a esta guía rápida de compra. Te ayudará a acertar a encontrar el modelo más adecuado.

Tipos de estufas eléctricas

La mayoría de los sistemas de calefacción están diseñados para cumplir un mismo objetivo: calentar los espacios o habitaciones ofreciendo un alto rendimiento. Podrás escoger entre estos diferentes modelos:

  • Estufas eléctricas de Infrarrojos: el calor no se transmite a través del aire, como otros modelos, sino por las ondas infrarrojas. El calor que irradian es acumulado en el suelo, techo y paredes, para transmitirlo de forma homogénea y lentamente a toda la estancia. Este sistema se conoce como templado envolvente.

Cuentan con una instalación sencilla y se perfilan como una excelente alternativa, ya que además permiten un ahorro energético y económico.

  • Estufas eléctricas de cuarzo: indicadas para calentar espacios pequeños. Ofrecen un calor agradable gracias a las ondas que calientan el ambiente dentro o fuera de casa. Estos equipos trabajan de forma similar a las anteriores, y son comparables a la forma que el sol emite calor: calentando directamente lo que esté a su alcance. Su nombre se debe a que su principal componente es el cuarzo, un material muy resistente.
  • Estufas eléctricas halógenas: aunque son de aspecto similar a las de cuarzo, tienen un mecanismo de funcionamiento distinto, pues se accionan mediante un filamento que se calienta dentro del tubo, el cual contiene gas halógeno que hace reacción para emitir un calor muy característico. Aunque el término “gas” puede parecer peligroso y perjudicial para el Medio Ambiente, la realidad es todo lo contrario: son estufas que no contaminan, por lo que son soluciones muy respetuosas y sostenibles.
  • Estufas eléctricas de aceite o radiadores: reparten el calor equitativamente en toda la casa. Suelan estar fijadas en la pared, aunque existen modelos que incorporan ruedas para que los puedas cambiar de lugar según te convenga. Una de sus principales ventajas es que no tiene una superficie peligrosa, ya que trabajan mediante el calentamiento de aceite. Son excelentes alternativas si en casa hay niños y mascotas, ya que no queman si se tocan.
  • Calefactor cerámico: su funcionamiento es muy sencillo. Al conectar el equipo a la corriente eléctrica, esta atraviesa unos alambres de resistencia que lleva alojado en diversas placas de cerámica. De esta manera, genera el calor de manera rápida y uniforme.

No requieren de una instalación previa y son de bajo consumo. De hecho, hay modelos que cuentan con optimizadores de energía y además permiten regular de forma automática la salida de aire, en función de los cambios de temperatura que se puedan producir.



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