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Guía de iniciación al Huerto en Casa

Guía de iniciación al Huerto en Casa

Sembrar, trasplantar y cosechar, son sin duda las tareas más atractivas del huerto en casa. A continuación, te detallamos cada una de estas actividades.

3.1 Siembra del huerto

La siembra la podemos hacer en un semillero, protegiendo la planta en sus primeras fases de desarrollo, o directamente en su emplazamiento definitivo, en el caso de hortalizas que no soportan bien el trasplante como las zanahorias, los rábanos o las habas.

Para la mayoría de las hortalizas va a ser interesante hacer una siembra protegida en semillero, ya que además de proteger la planta, nos va a permitir aprovechar mejor el espacio del huerto, haciendo la selección de las plantas que vamos a cultivar en el semillero y llevándolas al recipiente final cuando ya tengan cierto desarrollo.

En el mercado existen multitud de tipos de semilleros:

  • Alvéolos de plástico (en bandejas o individuales). Tienen como ventaja que se pueden reciclar, siempre y cuando se laven bien después de cada uso.
  • Alvéolos de turba (en bandejas o individuales). La turba es un tipo de sustrato, por lo que al trasplantar no es necesario sacar el cepellón sino que se planta el alveolo entero, siendo menor el impacto para las plantas.
  • Pastillas de turba prensada. Resultan cómodas, ya que no es necesario aportar sustrato extra, sólo hay que mojar la pastilla.
  • Semilleros protegidos. Algunos semilleros incluyen una tapa transparente para evitar el daño de heladas o cambios de temperatura, o bien para adelantar la siembra.
  • Semillero eléctrico. Nos aseguramos en invierno una temperatura superior a los 20 grados, lo cual facilita mucho la germinación de nuestras semillas.
  • Semilleros reciclados. Como semilleros también nos pueden valer pequeños recipientes como envases de yogurt.

Los pasos a seguir a la hora de realizar un semillero son:

  • Buscar un lugar donde le dé bastante el sol. Aunque luego por la noche (en semilleros no protegidos) haya que resguardar el semillero en otro sitio a salvo de las bajas temperaturas.
  • Poner el sustrato. Se usa el mismo sustrato que en los recipientes finales. Para el caso de semilleros en bandeja, un consejo, una vez esparcido el sustrato dar unos leves golpes para que se asiente el sustrato y volver a poner más.
  • Sembrar. La profundidad a la que se entierra la semilla es 2 o 3 veces su diámetro, pero en el caso de las más pequeñas como las de las fresas, se mezclan con arena fina y se reparte esta mezcla.
  • Regar. En esta primera fase la planta es muy sensible a la falta de agua, por lo que el sustrato ha de estar siempre húmedo. A la hora de regar ha de utilizarse la regadera cerca del semillero y haciendo un movimiento pendular.
  • Clarear. Si han germinado varias semillas por alveolo hay que hacer un clareo dejando una plántula, la que veamos más fuerte.

3.2 Trasplante

Cuando las nuevas plantas germinadas tengan varias hojas verdaderas (sin ser cotiledones) y su altura sea superior a la del envase, habrá llegado el momento de hacer el trasplante siguiendo estas recomendaciones:

  • Sacar el cepellón del alveolo o recipiente. Mejor si un día antes se ha regado porque el cepellón saldrá más fácilmente si está algo húmedo, por el contrario no hay que intentarlo si está seco o encharcado. Si de todas maneras se quedara pegado, con unos pequeños golpes se separará, aunque hay que hacerlo con cuidado en el caso de las cucurbitáceas (pepinos, calabacín,..). En cambio, las lechugas, cebollas o coles llevan mejor esta operación pudiéndose trasplantar incluso a raíz desnuda.
  • Plantar en el recipiente definitivo. Una vez colocamos la planta en su emplazamiento definitivo, es conveniente chafar un poco alrededor del tallo para asegurarnos que no se queda una bolsa de aire entre las raíces y la tierra, pero sin pasarnos porque podemos compactar el sustrato.
  • Regar. El primer riego tras el trasplante ha de ser abundante, para que el sustrato se asiente y las raíces queden bien en contacto con ella.

3.3 Cosecha de frutos en el huerto

Se trata de la tarea más agradecida del trabajo en el huerto, pero hay que saber cogerle el punto y elegir el mejor momento para recolectar.

Los cultivos en los que obtengamos frutos, el momento adecuado puede ser cuando estén maduros, como el tomate cuando se torna de color rojo. Sin embargo, en pepinos y calabacines hay que recolectar antes de que maduren y formen la semilla.

La mayoría de hortalizas de hoja (lechugas, espinacas, acelgas) nos permitirán ir cortando hojas conforme las necesitemos sin necesidad de arrancarlas, por lo que si vamos consumiendo según nuestra demanda el cultivo nos durará más tiempo.

Además, con ajos y cebollas, tendremos una cosecha de tiernos si lo recolectamos antes y de secos si los dejamos más tiempo.

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